Descenso de la diosa Ishtar al inframundo

por | 1 febrero, 2020

A la tierra sin retorno, a la tierra de la oscuridad, Ishtar, la hija de Sin, dirigió sus pensamientos. A la casa sin luz para aquellos que entran en su interior y en la oscuridad habitan.

Ishtar, llegando a la puerta, al guardián se dirigió de esta forma:” ¡Guardián abre la puerta y permíteme entrar! ¡Si no lo haces la partiré, arrancaré la cerradura y los puntales, y dejaré que los muertos salgan a encontrarse con los vivos!”

El guardián respondió, “desiste, oh Señora, y anunciaré vuestro nombre a mi reina, vuestra hermana, Ereshkigal.”

Así lo hizo, y cuando la reina de la casa sin retorno oyó su nombre, tembló como la caña de tamarisco cuando es golpeada, y sentenció: “¿Qué ha movido su corazón, qué ha agitado su hígado? Con ella aquí, lloro por las madres que aguardan para dar a luz a sus hijos, arrancados de la tierra antes de tiempo, pues ahora el mundo está sin halito ni protección para todo lo que ha de germinar.

Ve, guardián, y déjala entrar, siguiendo punto por punto el más antiguo decreto, y trátala como el muerto que viene a ser.”

El custodio de la entrada se dirigió a Ishtar, “entra, oh Señora, y deja que la ciudad de Nergal te dé la bienvenida.”

Sin embargo, al cruzar la primera puerta, tomó el calzón de lino que cubría el sexo de la diosa, manifestando, “así lo decreta la ley.” Has de saber que con este acto, no se le arrebató ningún poder, sino los recuerdos apasionados y dulces.

En la segunda puerta, se repitió por completo el mismo rito, esta vez despojándola de las lentejuelas enlazadas a su vientre, de las cuales partían varios hilos que se anudaban a sus muñecas y tobillos. Entrelazadas en sus brillos quedaron las sensaciones de su cuerpo.

En la tercera puerta se le desató el ancho cinto, salpicado de piedras de nacimiento, que ceñía su talle. En el suelo junto a la prenda quedó la danza vital y el delicado movimiento.

Y así, la cuarta puerta vio caer los ornamentos que resaltaban su pecho y acariciaban su corazón y sus emociones; la quinta, el collar de lapislázuli de su largo cuello, entre cuyas cuentas se perdió el nervio de sus reacciones; la sexta desprendió los adornos de sus orejas y la luz del entendimiento; y en la séptima, al fin, se retiró la corona que se erguía sobre su cabeza, y acompañando a sus brillos, la inspiración y lo sublime.

Así, desnuda, se presentó finalmente Ishtar ante su hermana Ereshkigal, que la dejó suspendida, inerte, del techo de su palacio.

Inmediatamente la vida torció su curso, abandonó la aspiración de crecer, el anhelo de amar, y la calidez de las miradas.

Shamash, el dios del sol, se presentó ante Ea, el rey de los dioses, y lleno de dolor le relató lo ocurrido. Ea en su sabiduría, formó a Asu-shu-namir, un ser sin sexo ni energía, ante el cual las siete puertas del inframundo estarían abiertas, y lo envió a Ereshkigal, con la petición de que le diera de beber el Agua de Vida que recogía en un recipiente junto a su trono.

Cuando la reina de la casa de las sombras escuchó esto, se golpeó con su propio dedo, y respondió que era una solicitud que no le podía otorgar. Poner a cargo de la creación a un ser sin sexo ni energía sería una aberración. Inmediatamente convocó a los Annunakis, señores del tiempo, y los sentó en sus dorados tronos. Con ellos hizo traer a Ishtar y la roció con gotas del Agua de Vida, para que desanduviera el camino tomado.

Le ciñeron la corona en la séptima puerta; los pendientes y zarcillos volvieron a enmarcar su cabeza; el lapislázuli adornó su garganta; tras la cuarta puerta sus senos recobraron el adorno que acariciaba su corazón; el cinto y sus piedras se ataron a su torso; sus lentejuelas volvieron a enlazarse a su vientre, tobillos y muñecas; y en la última puerta, la vistieron con su calzón de lino, para que regresara al mundo en su propio esplendor.

Y la vida floreció. Y hubo un tiempo para nacer, un tiempo para gozar, un tiempo para sufrir y un tiempo para morir.

Estrella-de-Ishtar-Louvre

Estrella de Ishtar. Louvre (París, foto 2010).

2 pensamientos en “Descenso de la diosa Ishtar al inframundo

  1. Hernán

    नो पुएदो त्रदुचिर लो कुए मे प्रोदुजो एसे रेलातो, प्रो फ़ोल्पेअ मुय प्रोफुन्दमेंते एन मí.

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    1. admin Autor

      Hernán, amigo, disculpa que tu mensaje apareciera en hindi. Me alegro que te haya tocado adentro. Que de alguna forma, hayas reproducido ese transito interno. Un abrazo.

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