La ley del 7 o Ley de Octavas

por | 20 enero, 2014

En este despegue, en esta explosión,
en este fulminante arrebato
en su aliento de fuego
se halla todo el poema de la creación

De un instante de amor nace la eternidad
y las profundidades del espacio.

El infinito respira los mundos.

Los sonidos envuelven el silencio.

Alexander Scriabin (1872-1915)
del libreto de su obra de arte total “Misterio”

 

El Cuarto Camino, por P. D. Ouspensky.

Página 8

El estudio del mundo, el estudio del universo, se basa en el estudio de algunas leyes fundamentales que, en la ciencia, no son generalmente conocidas o reconocidas. Las dos leyes principales son la Ley de los Tres y la Ley de los Siete, que se explicarán después.

Página 19

La Ley de los Siete debe también describirse brevemente. Significa que ningún proceso marcha en el mundo sin interrupciones. Para ilustrar esta idea tomemos cierto período de actividad en el que aumentan las vibraciones; supongamos que empiezan a 1000 vibraciones por segundo y aumentan a 2000 vibraciones por segundo. Este periodo se llama una octava, porque esta ley se aplicaba a la música y el período se dividía en siete notas y una repetición de la primera nota. La octava, particularmente la octava mayor, es realmente un cuadro o una fórmula de una ley cósmica, porque, en los órdenes cósmicos, dentro de una octava hay dos momentos en los que las vibraciones bajan por sí mismas. Las vibraciones no se desarrollan regularmente. En la octava mayor», esto se demuestra mediante los semitonos faltantes; he ahí porqué nos dijeron que es un cuadro de una ley cósmica; pero esta ley nada tiene que ver con la música.

La razón de porqué es necesario entender la Ley de los Siete es que ésta juega un papel importantísimo en todos los acontecimientos. Si no existiese la Ley de los Siete, en el mundo todo marcharía hacia su conclusión final, pero debido a esta ley, todo se desvía. Por ejemplo, si empezase a llover, seguiría sin parar; si empezasen las inundaciones, lo cubrirían todo; si empezase un terremoto, proseguiría indefinidamente. Pero se detienen debido a la Ley de los Siete, porque, ante cada semitono que falta, las cosas se desvían, no marchan por líneas rectas.

La Ley de los Siete explica también por qué no hay líneas rectas en la naturaleza. En nuestra vida y en nuestra máquina todo se basa también en esta ley. De modo que la estudiaremos en el trabajo de nuestro organismo; porque hemos de estudiarnos no sólo psicológicamente, no sólo en conexión con nuestra vida mental, sino también en conexión con nuestra vida física.

En nuestros procesos físicos encontramos muchos ejemplos del accionar de esta ley.

Al mismo tiempo, la Ley de los Siete explica que, si se conoce cómo y en qué momento hacerlo, puede darse una percusión adicional a una octava y mantenerse la línea recta. En la actividad humana, podemos observar cómo las personas empiezan a hacer una cosa y, luego de un tiempo, hacen una cosa enteramente diferente, llamándola aún por el primer nombre, sin advertir que las cosas cambiaron por completo. Pero en el trabajo personal, particularmente en el trabajo conectado con este sistema, debemos aprender cómo mantener estas octavas sin desviarse, cómo mantener una línea recta. De otro modo, no encontraremos nada.

Página 150

Las tríadas se refieren a acontecimientos, de modo que si hablamos de cada acontecimiento por separado, sea grande o pequeño, hemos de entender a cuál tríada pertenece cada uno de ellos. Pero una sucesión de acontecimientos procede según la Ley de los Siete o la Ley de las Octavas. […]

Esta fórmula, que expresa una ley cósmica, se aplicó después a la música en la forma de la escala mayor. La Ley de los Siete muestra que ninguna fuerza puede desarrollarse en una sola dirección y muestra los lugares donde ocurren estos cambios o retardos.

Página 151

Es más fácil observar la Ley de los Siete en las acciones humanas. Usted puede ver cómo cuando las personas empiezan a hacer algo (estudiar, trabajar), luego de algún tiempo, sin ninguna razón visible, sus esfuerzos disminuyen, el trabajo mengua, y si en un momento dado no se efectúa algún esfuerzo especial, la línea cambia su dirección. Hay un cambio pequeño pero real en la fuerza interior. Entonces, luego de algún tiempo, hay otra vez un aflojamiento, y nuevamente, si no hay un esfuerzo especial, cambia la dirección. Puede cambiar por completo e ir en una dirección diametralmente opuesta, que parece aún ser la misma cosa.

Hay muchas fases de la actividad humana que responden a esta descripción.

Página 153

Página 165

 

Sepher Yetzirah [1]

Capítulo IV.

4-1 Siete Dobles: BGD-KPRT, que se rigen a sí mismas con dos modos de lenguaje: Bet-Bhet; Gimel-Ghimel; Dalet-Daleth; Kaf-Khaf; Peh-Pheh; Resh-Rhesh; Tav-Thav, sirviendo de modelo para lo blando y lo duro, para lo fuerte y para lo débil.

4-2 Siete Dobles: BGD-KPRT, que reposan sobre la Sabiduría, la Riqueza, la Semilla, la Vida, el Dominio, la Paz y la Belleza.

4-3 Siete Dobles: BGD-KPRT, en el habla y en la transposición. El contrario de la Sabiduría, la Locura; el contrario de la Riqueza, la Miseria; el contrario de la Semilla, la Desolación; el contrario de la Vida, la Muerte. El contrario del Dominio, la Esclavitud; el contrario de la Paz, la Guerra; el contrario de la Gracia, la Fealdad.

4-4 Siete Dobles: BGD-KPRT. Arriba y abajo; Este y Oeste; Norte y Sur. El Santo Palacio se sitúa en el centro de ellas y las sostiene a todas.

4-5 Siete Dobles: BGD-KPRT. Siete y no seis, siete y no ocho. Examínalas, escrútalas. Instaura cada cosa en su esencia y sienta al Creador en su base.

4-6 Siete Dobles: BGD-KPRT del Fundamento. Él las grabó, las talló, las permutó, las pesó y las Transformó, y con ellas formó siete planetas en el Universo, siete días en el Año y siete puertas en el Alma, masculina y femenina.

4-7 Siete planetas en el Universo: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y Luna. Siete días en el año: los siete días de la semana. Siete puertas en el Alma, masculina y femenina: dos ojos, dos orejas, dos fosas nasales y una boca.

4-8 Él hizo reinar a la letra Beth sobre la sabiduría; la coronó y la combinó con las demás. Así formó la Luna en el Universo, el Domingo en el Año y el ojo derecho en el Alma, masculina y femenina.

4-9 Él hizo reinar a la letra Gimel sobre la Riqueza; la coronó y la combinó con las demás. Así formó a Marte en el Universo, el Lunes en el año y la oreja derecha en el Alma, masculina y femenina.

4-10 Él hizo reinar a la letra Daleth sobre la Semilla; la coronó y la combinó con las demás. Así formó el Sol en el Universo, el Martes en el año y la fosa nasal derecha en el Alma, masculina y femenina.

4-11 Él hizo reinar a la letra Kaph sobre la Vida; la coronó y la combinó con las demás. Así formó a Venus en el Universo, el Miércoles en el año y el ojo izquierdo en el Alma, masculina y femenina.

4-12 Él hizo reinar a la letra Pe sobre el Dominio; la coronó y la combinó con las demás. Así formó a Mercurio en el universo, el Jueves en el año y la oreja izquierda en el Alma, masculina y femenina.

4-13 Él hizo reinar a la letra Resh sobre la Paz; la coronó y la combinó con las demás. Así formó a Saturno en el universo, el Viernes en el año y la fosa nasal izquierda en el Alma, masculina y femenina.

4-14 Él hizo reinar a la letra Tav sobre la Gracia; la coronó y la combinó con las demás. Así formó a Júpiter en el universo, el Sabbath en el año y la boca en el Alma, masculina y femenina.

4-15 Siete Dobles: BGD-KPRT. Con ellas fueron grabados siete universos, siete firmamentos, siete tierras, siete mares, siete ríos, siete desiertos, siete días, siete semanas, siete años, siete ciclos sabáticos, siete jubileos y el Palacio Sagrado, y por ello quiso Dios que el septenario prevaleciera bajo todo los cielos.

4-16 Dos piedras construyen dos casas. Tres piedras construyen seis casas. Cuatro piedras construyen veinticuatro casas. Cinco piedras construyen seiscientas veinte casas. Siete piedras construyen cinco mil cuarenta casas. A partir de aquí está lo que la boca no puede expresar y lo que el oído no puede oír.

CAPITULO VI

6-1 De las Tres Madres, AMSh, emanan Tres Padres, Aire, Agua y Fuego, y de los Padres descendientes. Tres padres y sus descendientes, y siete planetas y sus ejércitos, y los doce puntos diagonales. Los testimonios que lo demuestran son el Universo, el Año, el Alma y una ley de doce, de siete y de tres que fueron establecidos por Él en el Dragón, en la Esfera y en el Corazón.

 

Vida pitagórica, de Jámblico.[2]

  1. Considerando que el cuidado que se ejerce sobre los hombres se inicia a través de la percepción sensible (si se contemplan esquemas y bellas apariencias, y se pueden escuchar bellos ritmos y melodías), estableció como primor- dial la educación artística recibida a través de ciertas melodías y ritmos, y a partir de éstos se producían las curaciones de las actitudes y pasiones humanas, y se restituían las armonías originales de las potencias del alma. El control y curación de las enfermedades, tanto de las que afectan al cuerpo como de las que afectan al alma, fueron también concepciones suyas. Y, por Zeus, lo que, por encima de todo, es especialmente notable: prescribió y estableció para sus discípulos las llamadas adaptaciones y terapias, ideando de manera divina combinaciones de ciertos sones diatónicos, cromáticos y armónicos, por medio de los cuales fácilmente orientaba y reconducía a una situación contrapuesta las pasiones del alma, que recientemente habían aparecido y desarrollado entre ellos de un modo inconsciente, a saber, aflicciones, arrebatos de cólera, compasiones, envidias extrañas, temores, deseos de todo tipo, ambiciones, apetitos, orgullos, debilidades y violencias. Por medio de melodías apropiadas enderezaba hacia la virtud cada una de estas afecciones, como si se tratara de una combinación de remedios salvadores.
  2. Y cuando al anochecer sus discípulos se encaminaban a dormir, los apartaba de los ajetreos y alborotos diarios, purificaba su mente del desorden en que estaba envuelta y les proporcionaba sueños apacibles, tranquilos e incluso proféticos. A su vez, al levantarse del lecho, los liberaba del sueño pesado, de la modorra y de la pereza por medio de algunos modos específicos de cantos y melodías interpretados con una ejecución simple, valiéndose de la lira y de la voz. Ya no adaptaba o se proporcionaba para sí mismo tal solución de la misma manera, por medio de instrumentos o incluso de la voz, sino que, valiéndose de un carisma divino indecible e impensable, aplicaba sus oídos y ajustaba su mente a las sublimes sinfonías del universo, escuchando él solo y comprendiendo, según se manifestaba, la universal armonía y consonancia de las esferas y de los astros que se mueven entre ellas; armonía que produce una especie de melodía mucho más profusa y abundante que las humanas, a causa del movimiento y de su órbita, muy rítmica y, a la vez, de una perfección muy bella y variopinta, porque se compone de sones disímiles y diferenciados por su gran variedad, velocidad, tamaño y posición, situados entre sí en una proporción muy armoniosa.
  3. Como rociado por esta melodía y bien ordenado mentalmente y, por así decir, ejercitado físicamente, ideó ofrecer a sus discípulos algunas imágenes de estos temas, en la medida de lo posible, imitándolas con ayuda de instrumentos y, simplemente, de la voz. Pues creía que era el único en sí, entre todos los seres de la tierra, que podía comprender y escuchar los sonidos cósmicos, y por su misma fuente y raíz natural, se consideraba a sí mismo digno de aprender, investigar e igualarse, por su aspiración y facultad mimética, a los seres celestiales, como si afortunadamente él solo hubiera sido dotado para ello por la divinidad que lo engendró. Y sostenía que los demás hombres, a la vista de su persona y de los beneficios que de él habían recibido, debían de estar satisfechos por su ayuda y enmendarles por medio de imágenes y consejos, al no poder ellos apropiarse realmente de los modelos primarios y genuinos.
Hipatia y Pitágoras

Hipatia y Pitágoras

República, de Platón. [3]

Mito de Er.

(616b) Y, después de pasar siete días en la pradera, cada uno tenía que levantar el campo en el octavo y ponerse en marcha; y otros cuatro días después llegaban a un paraje desde cuya altura podían dominar la luz extendida a través del cielo y de la tierra, luz recta como una columna y semejante, más que a ninguna otra, a la del arco iris, bien que más brillante y más pura. Llegaban a ella en un día de jornada y allí, en la mitad de la luz, vieron, tendidos desde el cielo, los extremos de las cadenas, porque esta luz encadenaba el cielo sujetando toda su esfera como las ligaduras de las trirremes. Y desde los extremos vieron tendido el huso de la Necesidad, merced al cual giran todas las esferas. Su vara y su gancho eran de acero, y la tortera[4], de una mezcla de esta y de otras materias. Y la naturaleza de esa tortera era la siguiente: su forma, como las de aquí, pero, según lo que dijo, había que concebirla a la manera de una tortera vacía y enteramente hueca en la que se hubiese embutido otra semejante más pequeña, como las cajas cuando se ajustan unas dentro de otras; y así una tercera y una cuarta y otras cuatro más. Ocho eran, en efecto, las torteras en total, metidas unas en otras, y mostraban arriba sus bordes como círculos, formando la superficie continua de una sola tortera alrededor de la vara que atravesaba de parte a parte el centro de la octava. La tortera primera y exterior tenía más ancho que el de las otras su borde circular; seguíale en anchura el de la sexta; el tercero era el de la cuarta; el cuarto, el de la octava; el quinto, el de la séptima; el sexto, el de la quinta; el séptimo, el de la tercera, y el octavo, el de la segunda. El borde de la tortera mayor era también el más estrellado; el de la séptima, el más brillante; (617a) el de la octava recibía su color del brillo que le daba el de la séptima; los de la segunda y la quinta eran semejantes entre sí y más amarillentos que los otros; el tercero era el más blanco de color; el cuarto, rojizo y el sexto tenía el segundo lugar por su blancura. El huso todo daba vueltas con movimiento uniforme, y en ese todo que así giraba los siete círculos más interiores daban vueltas a su vez, lentamente y en sentido contrario al conjunto; de ellos el que llevaba más velocidad era el octavo; seguíanle el séptimo, el sexto y el quinto, los tres a una; el cuarto les parecía que era el tercero en la velocidad de ese movimiento retrógrado; el tercero, el cuarto; y el segundo, el quinto. El huso mismo giraba en la falda de la Necesidad, y encima de cada uno de los círculos iba una Sirena que daba también vueltas y lanzaba una voz siempre del mismo tono; y de todas las voces, que eran ocho, se formaba un acorde. Había otras tres mujeres sentadas en círculo, cada una en un trono y a distancias iguales; eran las Parcas, hijas de la Necesidad, vestidas de blanco y con ínfulas en la cabeza: Láquesis, Cloto y Átropo. Cantaban al son de las Sirenas: Láquesis, las cosas pasadas; Cloto, las presentes y Átropo, las futuras. Cloto, puesta la mano derecha en el huso, ayudaba de tiempo en tiempo el giro del círculo exterior; del mismo modo hacía girar Átropo los círculos interiores con su izquierda; y Láquesis, aplicando ya la derecha, ya la izquierda, hacía otro tanto alternativamente con el uno y los otros de estos círculos.

Timeo de Platón.[5]

Pág. 171 -174

Tomando en seguida estos tres principios, formó una sola especie, uniendo a viva fuerza la naturaleza rebelde de lo otro con la de lo mismo. Después de lo cual y de haber mezclado lo indivisible y lo divisible con la esencia, y compuesto con estas tres cosas un solo todo, dividió por último este todo en tantas partes como convenía, cada una de las cuales contenía a la vez de lo mismo, de lo otro y de la esencia. Ahora ved cómo hizo esta división.

Del todo separó primero una parte; después una segunda parte, doble de la primera; una tercera, equivalente a vez y media la segunda y tres veces la primera ; una cuarta, doble de la segunda ; una quinta, triple de la tercera; una sexta, óctuplo de la primera; una sétima, equivalente veintisiete veces la primera. Después de esto llenó los intervalos dobles y triples, quitando del mismo todo partes nuevas y colocándolas en estos intervalos, de manera que hubiese en cada uno dos términos medios, el primero de los cuales es superior a uno de sus extremos e inferior al otro en una misma parte de cada uno de ellos, y el segundo excede a uno de sus extremos y es inferior al otro en un número igual. Pero como de la interposición de estos términos medios en los precedentes intervalos, resultaron intervalos nuevos, de tal modo que cada número valió el precedente multiplicado por uno más una mitad, o por uno más un tercio, o por uno más un octavo; llenó mediante intervalos de uno más un octavo los intervalos de uno más un tercio, dejando de cada uno de estos una parte tal que el último inserto estuviese con el número siguiente en la relación de doscientos cincuenta y seis a doscientos cuarenta y tres. Y de esta manera la mezcla primitiva, sucesivamente dividida en estas diversas partes, resultó empleada por entero[6].

Dios cortó esta composición nueva en dos en el sentido de su longitud; cruzó estas despartes, aplicando una banda sobre el medio de la otra, formando una X: las arqueó, haciendo dos círculos; unió las dos extremidades de cada una entre sí y con las de la otra en el punto opuesto a su intersección, y las imprimió un movimiento de rotación uniforme y siempre sobre el mismo punto. Hizo de manera que uno de estos círculos fuese exterior y el otro interior; y llamó al movimiento del círculo exterior movimiento de la naturaleza de lo mismo; y al del círculo interior movimiento de la naturaleza de lo otro. Dirigió el movimiento de la naturaleza de lo mismo siguiendo el lado de un paralelogramo, hacia la derecha; y el movimiento de la naturaleza de lo otro, siguiendo la diagonal, hacia la izquierda. Dio la supremacía al movimiento de lo mismo y de lo semejante, no dividiéndolo; por el contrario, dividió en seis partes el movimiento interior; y de esta manera formó siete círculos desiguales, de los cuales unos siguen la progresión de los dobles, otros la de los triples, de manera que cada progresión tenga tres, intervalos.

Pág. 176

Así es que Dios resolvió crear una imagen móvil de la eternidad, y por la disposición que puso en todas las partes del universo, hizo a semejanza de la eternidad, que descansa en la unidad esta imagen eterna, pero divisible, que llamamos el tiempo. Los días y las noches, los meses y los años no existían antes y Dios los hizo aparecer, introduciendo el orden en el cielo.

Pág. 177

Con este designio y con este pensamiento, Dios, para producir el tiempo, hizo nacer el Sol, la Luna y los otros cinco astros, que llamamos planetas, y que están destinados a marcar y mantener la medida del tiempo. Después de haber formado sus cuerpos, colocó hasta el número de siete en las siete órbitas que describe el círculo de la naturaleza de lo otro: la Luna en la órbita más cerca de la tierra, el Sol en la segunda, y en seguida Venus y el astro consagrado a Mercurio, que recorren sus órbitas con tanta rapidez como el Sol, pero en sentido contrario.

Sistema de Tycho Brahe de siete cuerpos celestes

Sistema de Tycho Brahe de siete cuerpos celestes

The Misteries of Mithra, por Franz Cumont.[7]

Prefacio a la versión francesa[8]

  1. Nevertheless, the religion of the Magi, which was the highest blossom of the genius of Iran, exercised a deep influence on Occidental culture at three different periods. In the first place, Parseeism had made a very distinct impression on Judaism in its formative stage, and several of its cardinal doctrines were disseminated by Jewish colonists throughout the entire basin of the Mediterranean, and subsequently even forced themselves on orthodox Catholicism.

Sin embargo, la religión de los Magi (magos), que era la flor más alta del genio de Irán, ejerció una influencia profunda en la cultura Occidental en tres períodos diferentes. En primer lugar, El Parseeism había hecho una impresión muy diferenciada sobre el judaísmo en su etapa formativa, y varias de sus doctrinas cardinales fueron difundidas por colonos judíos a lo largo de toda la cuenca del Mediterráneo y posteriormente incluso se impusieron en el catolicismo ortodoxo.

Páginas 120 – 121.

The most potent of these sidereal deities, those which were most often invoked and for which were reserved the richest offerings, were the Planets.

Las más potentes de estas deidades siderales, las que más a menudo se invocaron y para las cuales fueron reservadas las ofrendas más ricas, fueron los planetas.

[…]

Each of the planetary bodies presided over a day of the week, to each some one metal was consecrated, each was associated with some one degree in the initiation, and their number has caused a special religious potency to be attributed to the number seven. In descending from the empyrean to the earth, the souls, it was thought, successively received from them their passions and qualities. These planetary bodies were frequently represented on the monuments, now by symbols recalling the elements of which they were formed or the sacrifices which were offered to them, and now under the aspect of the immortal gods throned on the Greek Olympus: Helios, Selene, Ares, Hermes, Zeus, Aphrodite, Kronos.

Cada uno de los cuerpos planetarios presidió un día de la semana, a cada metal le fue consagrado uno de ellos, cada uno se asoció con un cierto grado en la iniciación, y su número ha causado una potencia religiosa especial que ha sido atribuida al número siete. Descendiendo a lo empírico de la tierra, las almas, se pensaba, recibían sucesivamente sus pasiones y cualidades. Estos cuerpos planetarios con frecuencia fueron representados en los monumentos, ahora por símbolos recordando los elementos de los cuales fueron formados o los sacrificios que se ofrecieron a ellos, y ahora bajo el aspecto de los dioses inmortales entronados en el Olimpo griego: Helios, Selene, Ares, Hermes, Zeus, Afrodita, Kronos.

 

Lenguaje y Experiencia en la Mística Judía, Por María Rosario De Paz Blanco.[9]

Página 217.

Recordemos las ascensiones de la Cábala extática. Los poderosos gobernantes de las esferas son hostiles e intentan bloquear el paso del alma haciéndola volver a este mundo, presenta una semejanza con el libro tibetano de los muertos y los ya referidos viajes de las Hejalot.

En el culto de Mitra los iniciados cruzaban siete puertas en forma ascendente, que representaban los siete planetas y en los de Isis se ponían y quitaban siete o doce velos o disfraces animales. El resultado final es el renacimiento, palingenesia, el iniciado volvía a renacer como Dios. El viaje celestial se convertía en una experiencia visionaria obtenida en el breve estado extático. La liturgia de Mitra ofrece descripción detallada de esta experiencia aunque es un sistema cósmico panteísta y no dualista.

 

Chandogya Upanishad

Prapathaka 1

Khanda 1

Om. Esta sílaba es el udgitha sobre el que se debe meditar. Om es el comienzo del canto. Su explicación: La tierra es la esencia de estos seres. El agua es la esencia de la tierra. Las plantas son la esencia del agua. La esencia de las plantas es el hombre. La esencia del hombre es la palabra. La esencia de la palabra es el himno. La esencia del himno es el canto. La esencia del canto es el udgitha.

Esa es la esencia de las esencias, la más alta, la suprema, la octava, el udgitha.

Gran Octava

Gran Octava. El semitono es el impulso de voluntad necesario para pasar de pasivo a activo.

 

Notas

[1] El Sepher Yetzirah o Libro de la Creación, junto al Zohar son los dos libros centrales de la mística judía, la Cábala. Mientras que el Zohar se escribe en España en el siglo XIII, el Sepher Yetzirah es el primer libro filosófico escrito en hebreo y se cree que es una traslación al papel de las enseñanzas de Abraham transmitidas oralmente, pero los especialistas no se ponen de acuerdo ni en tiempo ni en autoría. Tampoco es un libro único del que nos haya llegado una sola versión, si bien está debe haber sido escrita en torno al siglo II de nuestra era.

[2] Filósofo considerado neoplatónico y neopitagórico. (250-330 aproximadamente, de nuestra era).

[3] Filósofo griego alumno de Sócrates, maestro de Aristóteles, creador de la Academia. (427-347 a.n.e.)

[4] Es una pieza con forma de rodaja que se pone en la parte inferior de huso (aparto para hilar), y ayuda a torcer la hebra.

[5] Timeo era de Locres, en la Magna Grecia, y era pitagórico. Según Cicerón mantenía una estrecha relación con Platón. Fue un gran astrónomo, escribió libros de matemáticas y un tratado de la naturaleza.

Timeo en este diálogo explica su visión de la creación del alma del mundo.

[6] Progresión de 2: 1, 2, 4, 8 y progresión de 3: 1, 3, 9, 27

[7] Professor in the University of Ghent, Belgium. The Open Court Publishing Company, Chicago, 1903.

[8] En este prefacio establece la relación entre dos tipos de arios, los sánscritos y los iranios. Tienen un punto de partida en común en la Babilonia prehistórica.

[9] Tesis doctoral presentada bajo la dirección del doctor José Miguel Marinas Herreras. Madrid, 2008. Universidad Complutense de Madrid.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *