Notas de Fedro, de Platón, sobre “la manía”

por | 10 abril, 2020

Todos los textos extraídos están puestos en boca de Sócrates.

…Porque si fuera algo tan simple afirmar que la demencia es un mal, tal afirmación estaría bien. Pero resulta que, a través de esa demencia, que por cierto es un don que los dioses otorgan, nos llegan grandes bienes. Porque la profetisa de Delfos, efectivamente, y las sacerdotisas de Dodona, es en pleno delirio cuando han sido causa de muchas y hermosas cosas que han ocurrido en la Hélade, tanto privadas como públicas, y pocas o ninguna cuando estaban en su pleno juicio. Y no digamos de la Sibila…

…es digno de traer a colación el testimonio de aquellos, entre los hombres de entonces, que plasmaron los nombres y que no pensaron que fuera algo para avergonzarse o una especie de oprobio la manía. De lo contrario, a este arte tan bello, que sirve para proyectarnos hacia el futuro, no lo habrían relacionado con este nombre, llamándolo maniké. Más bien fue porque pensaban que era algo bello, al producirse por aliento divino, por lo que se lo pusieron…

El Yo es una ilusión de la conciencia, pero necesaria para concentrar las actividades mentales. Se estructura con la memoria, la percepción y la representación, además del posicionamiento de la atención en el espacio de representación.

Estas adivinas entran en un estado de conciencia no habitual, pero no actúan en estado de conciencia perturbada, donde el Yo alterado se externaliza en su posicionamiento, acercándose a registros táctil-kinestésicos, donde el objeto externo se agranda y toma todo el espacio.

Al contrario, la posición de la atención se interioriza tomando relevancia la evocación, representación y la percepción táctil-cenestésica. En esta situación, el objeto se carga de alegoría y sígnica, llenándose de significados relevantes.

Sócrates utiliza Maniké, videncia natural, para distinguirla de la videncia aprendida que, más tarde, nos dice considerar de menor interés, porque la epojé, la suspensión del juicio, tiene valor solo si su propósito es conseguir un tipo determinado de noesis.

…tanto más bello es, según el testimonio de los antiguos, la manía que la sensatez, pues una nos la envían los dioses, y la otra es cosa de los hombres. Se llegó así, a purificaciones y ceremonias de iniciación, que daban la salud en el presente y para el futuro a quien por ella era tocado…

Otra de las vías para alcanzar este tipo de manía, es el rito. Aquí aparece de nuevo la vinculación de Platón con los Misterios de Eleusis y su relación con el pitagorismo y el orfismo, ya tratado en otros trabajos.

En el ritual, el operador utiliza como fuerza motora la misma exaltación emotiva que la pitonisa, pero ahora para formar una estructura objeto-acto. El objeto externo, mediante unos determinados actos, entra el interior, confiriéndome toda su carga.

…El tercer grado de locura y de posesión viene de las Musas, cuando se hacen con un alma tierna e impecable, despertándola y alentándola hacia cantos y toda clase de poesía…

…Todas estas cosas y muchas más te puedo contar sobre las bellas obras de los que se han hecho ‘maniáticos’ en manos de los dioses. Así pues, no tenemos por qué asustarnos…

Son bien conocidas las referencias a descubrimientos, ideas y creación de obras de todo tipo en los campos de la filosofía, ciencia, arte y mística, surgidas después de estados de ensimismamiento. El estado de conciencia inspirada se pude dar en la vigilia, el semisueño o en el sueño paradojal, pero en todos los casos, se produce una internalización del Yo propia del sueño paradojal, así como la disminución de la atención y la reversibilidad, incluso llegando a desparecer, como es habitual durante el sueño vegetativo.

…Pero hay dos formas de locura; una, debida a enfermedades humanas, y otra que tiene lugar por un cambio que hace la divinidad en los usos establecidos…

…En la divina, distinguíamos cuatro partes, correspondientes a cuatro divinidades, asignando a Apolo la inspiración profética, a Dioniso la mística, a las Musas la poética, y la cuarta, la locura erótica, que dijimos ser la más excelsa, a Afrodita y a Eros…

Parece que Sócrates hace referencia a estados de ensimismamiento avanzado, donde en plena vigilia se va más allá del trance, produciendo la suspensión del Yo, haciendo referencia a estados de éxtasis, arrebato y reconocimiento, y colocando cada uno de ellos bajo la advocación de un dios.

Hay un cuarto caso, en el que se da la unión de dos dioses, de lo femenino y lo masculino, Afrodita y Eros que considera aún más excelso. Esta afirmación no desentonaría en un texto tántrico, si permutamos la locura erótica por el maithuna, a Afrodita por Shakti, y a Eros por Siva.

Por cierto, los paralelismos culturales no terminan aquí. El mito de Andrógino, que Platón nos narra en el Banquete, ser humano originario con ambos sexos, que por una treta de Zeus termina dividido en dos, se encuentra igualmente en la tradición tántrica, así como la necesidad de volver a unir ambos aspectos en cada persona para estar completa. Como muestra, en el Kularnava Tantra, la meditación se describe de la siguiente forma: «En el centro del bosque de Árboles Eón hay un dosel formado por nueve rubíes. Debajo del dosel hay un trono salpicado de nueve joyas. En el trono, en un asiento triangular dentro de los pétalos del loto, está Shiva, adornado con la Luna y el Sol con la Diosa Ambika formando la mitad de su cuerpo… »

También en Fedro, encontramos otro de los mitos más conocidos de Platón, en el que se explica el comportamiento del alma con la alegoría del carro y el auriga. Este mismo ejemplo, con un significado muy similar lo encontramos en el Svetasvatara Upanishad, (2-9) “Como carro uncido con malos caballos, el sabio debería controlar la mente sin distracción”, para, más tarde, hacer referencia a un tipo de cábala. Sócrates, también en este diálogo, nos hablará de los caminos de ascenso del ‘lado derecho’, y los del ‘lado izquierdo’ de bajada, dejando un “sabor” parecido al de los recorridos por el árbol cabalístico.

Continuar con las relaciones y paralelismos, aunque remarcable, nos aleja del tema, de “la manía”. Además, el concepto de la necesidad de reunión de lo masculino y lo femenino para retornar al auténtico ser, se encuentra por doquier, por lo que podemos terminar con un ejemplo alejado de ambos entornos culturales, del Evangelio según Tomás: “Ieoshúa les ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como lo de abajo, y cuando establezcáis el varón con la hembra como una sola unidad de tal modo que el hombre no sea masculino ni la mujer femenina, […] entonces entraréis en el Reino.”

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