Microcosmos

por | 25 marzo, 2018

El mito de Er.

La idea de que existe una correspondencia entre la constitución y funcionamiento del Hombre y las leyes que rigen el cosmos, parece tener una procedencia antiquísima, que ya encontramos en la Mesopotamia del tercer milenio antes de nuestra era. En “Comentarios al Mito de Gilgamesh”, destaco esta relación, que es un argumento de base en la composición del poema, y se refleja especialmente en la correlación de los ciclos cósmicos y humanos.

Esta idea también supone su reverso, el macrocosmos: el cosmos tiene su imagen en el ser humano, conociéndote a ti mismo, aprehendes el mundo. O en versión judía: “desde mi propia carne veré a Dios”, libro de Job.

En “La Ley de 7 o Ley de Octavas”, incluyo algunos textos que sugieren o reflejan, según el caso, esta idea en diferentes momentos culturales. Uno de los textos es el Mito de Er, que aparece justo al final de “La República” de Platón.

La idea de microcosmos está en todo Platón, en el Timeo muy clara, y en el mito de Er, sin duda. En este último, hay una explicación del mundo de ultratumba nada helenística: hay almas, premio y castigo por las buenas y malas obras, y reencarnación, y algunos conceptos que llevan al Tetrakys pitagórico y su base diez, que para reflejar el cambio a un nivel superior de existencia, los tiempos (de castigos y premios), se multiplican por diez, cien, mil [1].

En la parte referida a la composición cosmológica, los especialistas hablan de una representación del modelo geocéntrico del universo, que parece cierto, pero, ¿por qué no lo nombra explícitamente, y lo deja abierto a interpretación? Además, encontramos la Necesidad como Primer Móvil, una luz que es eje de todo, 8 círculos de tiempos y características desiguales, y las tres parcas Láquesis, Cloto y Átropo, presente pasado y futuro, moviendo los círculos. (“LEY DEL 3: Esta explica el movimiento de la estructura. El movimiento es triádico. En tres tiempos: Pasado, presente, futuro;” Libro de Plata.)

¿Quizá no dice a qué se refiere, para dejar la explicación abierta para el macrocosmos y el microcosmos?

Platón es un gran impulsor y manejador de mitos: mito de la caverna, mito del carro alado, mito de la Atlántida, mito de Prometeo, mito de Sócrates, etc. Así que esta misma intuición, ha debido ser muy compartida en la historia, y dejar un rastro.

La idea es antigua y universal. Y, por supuesto, podemos encontrar referencias en muy diferentes culturas. Sin embargo, para entender este caso, vamos desde las ideas de la antigüedad clásica, pasando por el neoplatonismo hasta llegar a las del humanismo, y de ahí a nuestros días. Este camino se traza en detalle en el documental Toledo-Alejandría Faros de la Humanidad.

Sistema Ptolemaico

Sistema Ptolemaico

La concepción de microcosmos.

Tradición clásica

En el mediterráneo, está en filósofos presocráticos como Demócrito, Empédocles, y otros muchos, y se encontrará en la cultura clásica.

Sigue tomando forma en Alejandría. Filón de Alejandría, filósofo platónico, (año 20 antes era común – año 50 era común), judío, anterior al neoplatonismo. “De Opificio Mundi”:

“Cada ser humano, en lo que respecta a su mente, es semejante al Logos divino y ha llegado al ser como una copia o un fragmento o un reflejo de la naturaleza bendita, pero en la estructura de su cuerpo se asemeja a todo el cosmos, pues es un compuesto formado a partir de las mismas cosas: tierra, agua, aire y fuego,”

Tradición judía

Ya comentamos la existencia de la idea en Gilgamesh. Los judíos fueron un pueblo vasallo de Babilonia, y con una excepcional conservación de las tradiciones.

En la mística judía anterior a la cábala, hay tres obras fundamentales: “Libro de los secretos de Henoc”, la “Medida de la Estatura Divina” (Siur Qomah) y el “Libro de la Formación” (Sepher Yetzirah).

Sobre Enoc, en un formato de relato bajo el que se escondía una transferencia exploratoria, recogí lo que me pareció su esencia en “Enoc, llamado Idris.” En el 2 Henoc o Henoc eslavo, texto apócrifo, Enoc es uno de los pocos personajes de la tradición bíblica que no muere, Yahvé envía a dos ángeles para que le guíen directamente hasta él, a través de los siete cielos, para convertirse en el ángel Metratón.

“Y le concedí siete naturalezas: el oído a su cuerpo, la vista a sus ojos, el olfato a su percepción, el tacto a sus venas, el gusto a su sangre, los huesos para su sostén, dulzura para el pensamiento. Una cosa sutil me propuse hacer: a partir de la naturaleza, invisible y visible, hice al hombre. Ambas forman parte de su muerte y de su vida, y su forma, y la palabra era como algo pequeño dentro de algo grande, y algo grande dentro de algo pequeño. Y le puse en el mundo, como un segundo ángel, de un modo honorable, grandioso y glorioso. Y le convertí en gobernante para dominar sobre la tierra de todas Mis criaturas. Y le di un nombre tomado de las cuatro sustancias: el Este, el Oeste, el Norte y el Sur. Y le asigné cuatro estrellas especiales, y le puse por nombre Adán.”

“La Medida de la Estatura Divina” (Siur Qomah). Aunque el texto conocido procede de Palestina, siglo II, la composición se estima que provienes de Babilonia (Pumbedita i Sura). Se juntan las tradiciones judías con el gnosticismo y la doctrina platónica de las formas (o ideas). El “hombre primigenio” (Adam qadmon), es aún una forma pura, y se crea a imagen de Dios, y es anterior al hombre sensible y concreto. Detalla correspondencias de todo tipo entre el mundo divino y humano, tiempos, tamaños, etc.

“El Libro de la formación” (Sepher Yetzirah), obra mística, redactada a lo largo de siglos, del II al VIII, pero atribuida a una tradición procedente directamente del patriarca Abraham. Los comentarios al Sepher Yetzirah hacen surgir la corriente mística de la cábala, (Provenza, finales del siglo XII). El primer comentario conocido es el de Isaac el Ciego (1165 – 1235). El texto está disponible en: “El Sepher Yetzirah y la Cábala”.

A Abraham se le relaciona con la obediencia a Dios, por el episodio en el que está a punto de sacrificar a su hijo, acatando el mandato de su Dios. Sin embargo, la enorme importancia de este personaje en las religiones judía y musulmana, y también en la cristina, no parece en consonancia con el simple hecho de la obediencia. Al final incluimos un relato sobe Abraham, el amigo de Dios, que quizás de una visión algo más amplia.

Sin embargo, encontramos por primera vez el término hebreo para microcosmos “’olam qathan”, en la literatura rabínica, en el Midrás Tanhuma, (siglos V y IX):

“para enseñarte que el Tabernáculo está en proporción al mundo entero, y a la estructura del hombre, que es un microcosmos”

Tradición árabe

“Las Epístolas de los Hermanos de la Pureza y los Amigos de la Lealtad”, escritas en Basora, sur de Iraq, desde mediados del s. IX por intelectuales de la secta chií de la Ismailiyya. La referencia a la secta Ismailiyya, viene dada porque estás epístolas son centrales en la transmisión de las ideas que nos ocupan, y requirieron una concepción abierta del ser humano y de la cultura. Por ejemplo, en la Epístola 22 se habla del hombre ideal, recogiendo las virtudes de diversos pueblos y religiones:

“persa en la educación, árabe en la fe, hanafí en la jurisprudencia, iraquí en la cultura, hebreo en la tradición, cristiano en el comportamiento, sirio en la piedad, griego en el conocimiento, hindú en la contemplación, sufí en la interioridad y en el estilo de vida.”

Aquí se aúnan muy diversas corrientes de pensamiento islámico incluyendo el sufismo; también la filosofía griega de Pitágoras a Aristóteles, pero especialmente el neoplatonismo; las tradiciones herméticas, con la magia y la astrología; y las religiones islámica, cristiana, judía, persa, e hindú.

al-Kindi (801-873), “Epístola sobre la prosternación del cuerpo extremo”:

“De ahí que los conspicuos sabios antiguos, que no formaban parte de la gente de nuestra lengua, llamasen al hombre “microcosmos”, porque en él se hallan todas las potencias que existen en el todo: el crecimiento, la animalidad y la racionalidad. “

Al-Amiri, en su obra “Tahdhib al-akhlaq”:

“Si alcanzas este rango, te convertirás en un mundo en ti mismo, y merecerás ser llamado “microcosmos.” Pues entonces las formas de todos los existentes estarán presentes en ti, y habrás llegado a ser, en cierto sentido, idéntico a ellas… “

“La Epístola del hombre como microcosmos”, comienza:

“Queremos explicar en la presente epístola el significado de la sentencia de los sabios según la cual el hombre es un microcosmos, y decimos lo siguiente: Has de saber que los antiguos sabios, al observar este mundo material con sus ojos y al contemplar con sus sentidos la apariencia de sus asuntos, reflexionaron en su intelecto sobre la condición de esos asuntos, y examinaron en su especulación la conducta de la totalidad de los individuos, y consideraron en su contemplación sus diferentes partes, pero no hallaron ninguna parte de todo el mundo material que fuera más perfecta en su estructura, ni más completa en su forma, ni más bella en su aspecto que el hombre, porque el hombre es un compuesto del cuerpo material y el alma espiritual. En la estructura de su cuerpo se encuentran semejanzas con todo lo que existe en el mundo material: con los prodigios de la composición de sus esferas, las divisiones de sus constelaciones, los movimientos de sus planetas, el orden de sus elementos fundamentales y matrices, los cuatro elementos, las diferentes sustancias minerales, los distintos tipos de vegetales, y la maravillosa estructura de sus animales.”

“El Creador, alabado y exaltado sea, quería que el alma humana pudiera dominar las ciencias y ser testigo del mundo en su totalidad, y como Él sabía también que el mundo es muy amplio y grande, y que no está en la capacidad del hombre recorrer el mundo hasta haberlo visto todo entero, pues su vida es corta, pero la del mundo es larga, decidió en su sabiduría crear para el alma humana un pequeño mundo que fuera como un resumen del grande. Así, Dios puso en este pequeño mundo el conjunto de todo lo que hay en el grande, lo presentó ante el hombre, como si fuera una parábola, y le hizo testigo de sí mismo. (…)”

“La estructura del cuerpo humano es semejante a la estructura de las esferas, e igual que el mundo de las esferas consta de nueve niveles bien estructurados, uno dentro de otro, como hemos explicado en la Epístola sobre el ocaso de las estrellas, también se hallan en el cuerpo humano nueve sustancias, una dentro de otra, o abarcando a otra, como ocurre en el caso de las esferas. Estas sustancias son los huesos, el tuétano, la carne, las venas, la sangre, los tendones, la piel, el pelo y las uñas.”

Este párrafo, por sí sólo, podría tomarse como la explicación que no encontramos en su momento al mito de Er:

“Igual que en la esfera existen siete planetas o estrellas móviles, a través de las cuales se llevan a cabo los decretos de la esfera y de los existentes, así se encuentran en el cuerpo siete facultades, en las cuales se basa el bienestar del cuerpo, que son las facultades de atracción, retención, maduración, repulsión, nutrición, formación y crecimiento. Los planetas tienen alma y cuerpo, obran efectos materiales sobre los cuerpos, y efectos espirituales sobre el alma. Hemos enumerado las siete facultades materiales del cuerpo, pero hay también siete facultades espirituales, que son los cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto, y las facultades del discurso y el intelecto. A estas cinco facultades perceptivas corresponden los cinco planetas, a la facultad discursiva corresponde la Luna, y a la intelectual, el Sol.”

Los astrónomos del medievo en el mundo árabe, usan el modelo geocéntrico alejandrino de Ptolomeo. Consideran que el ciclo completo del desplazamiento del eje terrestre, por todo el zodiaco, o “año platónico” dura 36.000 años.

También encontraremos la idea atomista y alquímica de que todo está compuesto a partir de los cuatro elementos:

“Has de saber que lo que existe bajo la esfera de la luna está compuesto de cuatro elementos, que son los elementos matrices de todas la cosas generadas, es decir, los animales, los vegetales y los minerales.”

Igualmente, en las Epístolas, se buscan correspondencias con geografía, meteorología, astronomía, astrología, política, o con los sentidos externos e internos fusionando el esquema aristotélico y el estoico.

Llegada a al-Andalus de la idea de microcosmos

En la primera mitad del siglo XI los almorávides, principalmente bereberes del norte de África, invaden la península. Son guerreros fanáticos, reformadores del Islam, que piensan que las taifas andalusís se han corrompido con un islam laxo en sus leyes. Se hacen con las taifas de Granada y Málaga. Sólo cien años después, un movimiento almohade que se considerará auténticamente islámico, les derrotará acusándoles exactamente del mismo pecado, haber relajado su práctica.

Las taifas árabes o andalusíes son las de Sevilla, Córdoba, Toledo, Badajoz, y Zaragoza. Aún hay un tercer grupo de taifas, las eslavas en el Levante: Tortosa, Valencia, Játiva, y Murcia.

Taifa Zaragoza año 1080

Taifa Zaragoza año 1080

Por el norte los reinos cristianos se alían con indistintamente con el grupo de conveniencia, según el momento. La taifa de Toledo paga tributo a Alfonso VI, y esto hace que suban los impuestos, por lo que los nobles, le piden ayuda Alfonso VI, y se da la curiosidad de que en 1085 hace con Toledo, prometiendo perdonar el impuesto que, precisamente, le están pagando a él.

Ante esta presión muchos de los que podríamos llamar los intelectuales de la época, tanto islámicos como judíos, se desplazan principalmente a Zaragoza, donde siguió la tradición andalusí de ciencia, filosofía y aperturismo de ideas, que de mediados del siglo XI a mediados del siglo XII, produce una auténtica edad de oro cultural. Si bien, es un entorno cultural islámico, donde los cristianos y judíos también escriben en árabe.

En estos cien años, van a proliferar las obras que tratan del microcosmos, inspiradas en las Epístolas. Algunos ejemplos son: Bahya ibn Paquda (1040?-1110?), “Los deberes de los corazones”, Zaragoza; Ibn al-Sid de Badajoz (1052-1127), que también fue a Zaragoza, con su libro “Los cercos espirituales”; Abraham bar Hiyya (1136), en el condado cristiano de Barcelona, limítrofe con Zaragoza, y a Abraham ibn Ezra (1110-1164), de Tudela.

También hay participación sufí. El sufismo, parece que llega a la península Ibérica con Muhammad ibn Masarra (883-931), e inicia una línea que lo combina la filosofía neoplatónica y la interpretación esotérica del Corán:

“Hay en ello una indicación del hecho de que el microcosmos es una parte del macrocosmos. Comprende esto y medita sobre ello, pues es un aspecto del conocimiento más sutil, cuya huella se había perdido al haberse interrumpido su transmisión”.

Las Epístolas llegan a al-Andalus mediante la conocida como Epístola-Compendio, que es un resumen. La versión más larga, se atribuye a Maslama “el Madrileño” (1007), quien también parece que fue autor de la obra mágica “Rutbat al-îakim” y “Ghayat al-îakim”, conocida en el mundo latino como “Picatrix”, obra que parece mezclar la alquimia con conjuros mágicos de parecido estilo a los de la Alejandría helenística.

Shelomoh ibn Gabirol

Nace en Málaga, hacia 1022, y va a Zaragoza de joven. Tiene dos obras principales, “La fuente de la vida” y “La corrección de los caracteres”. En ambas está presente la teoría del microcosmos.

“Dios, honrado y ensalzado sea, creó la totalidad del microcosmos basándose en los cuatro elementos: puso en el hombre la sangre, correspondiendo al aire, la (bilis) amarilla, al fuego, la (bilis) negra, correspondiendo a la tierra y la flema, correspondiendo al agua.”

Gabriol dibuja “mapas” de las funciones del ser humano, que recuerdan demasiado a representaciones alegóricas del Hombre, y se le acusa de representarle de forma iconográfica, lo que está prohibido.

Entonces dice:

“La ciencia de Dios consideran como cosa de magos y adivinos.”

Presenta el “hilemorfismo universal”: cuerpo (materia) y alma (forma). Los cinco tratados de que consta “La fuente de la vida”, tratan de la materia y forma universales, y en las substancias externas e internas, y simples y compuestas.

La diferencia fundamental de Gabirol con otros pensadores que realizan correlaciones entre el micro y el macro cosmos, más o menos ingeniosas, creemos que es la experiencia mística de conexión con todo:

“Si quieres imaginarte estas sustancias (simples) y la manera en que tu esencia se expande y las contiene, es preciso que eleves tu pensamiento hacia el último (ser) inteligible, y que lo purifiques y lo purgues de la suciedad de las cosas sensibles, y que lo liberes de las ataduras de la naturaleza, y que llegues por medio de la fuerza de tu inteligencia al límite extremo de aquello que te sea posible alcanzar de la realidad de la sustancia inteligible, hasta que te desprendas, por así decir, de la sustancia sensible, y sea como si ya no la conocieras. Entonces tu ser contendrá todo el mundo corporal, y tú lo pondrás en uno de los rincones de tu alma (…) y las sustancias espirituales se hallarán ante ti, ante tus ojos, y las verás a tu alrededor, y sobre ti, y te parecerá que ellas constituyen tu propia esencia. A veces creerás que tú perteneces a ellas tan sólo en parte, porque estás ligado a la sustancia corporal; a veces creerás que eres enteramente uno con ellas, y que no hay diferencia entre tú y ellas, porque tu esencia estará unida a la suya (…) Y si asciendes los diferentes grados de sustancias inteligibles, te parecerá que los cuerpos sensibles son, en comparación, extremadamente pequeños e insignificantes, y verás el mundo sensible, todo entero, nadando en ellas, como si fuera un barquito en el mar, o un pájaro en el cielo. Y si asciendes hasta la materia universal y te abrigas a su sombra, verás las cosas más maravillosas. Pero es preciso que hagas los mayores esfuerzos para llegar allí, pues es el fin al que está destinada el alma humana, y allí se dan el mayor gozo y la mayor felicidad.”

“Maestro: Cuando quieras imaginar la fábrica del todo, esto es, el cuerpo universal y las sustancias espirituales que lo contienen, considera la condición del hombre, porque de ahí sacarás ejemplo, esto es, que el cuerpo del hombre está frente al cuerpo universal, y las sustancias espirituales que lo mueven frente a las sustancias universales que mueven el cuerpo universal, y que lo inferior de estas sustancias obedece a lo más elevado, por donde el movimiento llega hasta la sustancia de la inteligencia, y entonces encontrarás a la inteligencia disponiéndolas y dominándolas, y a todas las sustancias, que mueven el cuerpo del hombre, siguiéndola y obedeciéndola, y a ella percibiéndolas y juzgándolas.”

“Maestro: Bien has entendido, por lo que te he dicho, que las sustancias inferiores sirven a las superiores; pero entiende además que éste es el camino para llegar a la felicidad perfecta y conseguir el verdadero contento, que es nuestro conato.”

De vuelta a las leyes de 3, 7 y 12

Estas leyes se basan en una visión conforme a la teoría del microcosmos. Podemos encontrar una explicación de estas leyes en La Gran Octava de la Cábala.

Utilizan formas como elementos de apoyo, como son triángulo, eneagrama y horóscopo.

El eneagrama de Gurdjieff, posiblemente está basado en una tradición sufí.

Vamos a plantear el eneagrama y el horóscopo de forma un poco diferente de la habitual, haciendo uso de la simetría. La simetría no es solo reflejo, lo que correspondería a una simetría muy simple con un solo punto de aplicación, y no solo se utiliza en geometría, sino también en matemáticas, con formas materiales y también abstractas. Se refiere a la capacidad de un objeto de sufrir trasformaciones de posición y movimiento, u operaciones matemáticas, manteniéndose si variación.

Para la ley del tres utilizamos un triángulo de tres lados iguales, compuesto de tres triángulos equiláteros en sus vértices, que guardan la proporción áurea en su interior. El objeto se puede cargar así con tres aspectos, sentir
(complementación), pensar (diferenciación), y actuar, (síntesis).

Con esta forma tenemos hasta 9 puntos donde se puede aplicar el eje de simetría, y obtenemos el eneagrama septenario, donde los puntos de los aspectos conectan, la acción de la emoción conecta con la emoción de la acción, y así siguiendo.

Eneagrama septenario

Eneagrama septenario

Su capacidad de entrar en movimientos y transformaciones es muy alta, siempre y cuando se mantenga la proporción. Si desaparece el equilibrio, la igualdad entre los lados de todos los triángulos, se pierde la unidad del sujeto.

Si invertimos el sentido del eneagrama, obtenemos el eneagrama sextenario. Y si los solapamos, como dice el Libro de plata, obtenemos el horóscopo.

Horóscopo

Horóscopo

Notas

Transposición de la escala humana a la cósmica.

Es común encontrar en las mitologías que se hace la correlación entre un número en la escala humana y la cósmica, aumentando la cósmica utilizando un dato que pareciera razonable, como pudiera ser, el pasar la cantidad de segundos de un día humano a años en el “día universal”, o multiplicando por 10 el tiempo mítico con respecto al tiempo humano, etc.

Por ejemplo, 86.400 son los segundos que tiene un día. En la mitología babilonia, desde la fundación del mundo hasta el diluvio, la primera etapa completa de la humanidad, pasan 432.000 años, en donde reinan 10 reyes. Para los judíos, desde Adán al diluvio pasan 86.400 días, con 10 patriarcas, con dos ciclos, uno de creación en el que ocurre la vida, y el otro de disolución en el que se prepara para el siguiente. Podemos dividir 86.400 entre dos y salen dos ciclos de 43.200 días, y si hay uno por patriarca, ya tenemos 432.000 de nuevo.

El Purana hindú explica la duración de los ciclos del universo. El actual ciclo, el Kali Yuga, tiene una duración de 432.000 años, y el gran ciclo dentro del cual se encuentra este, dura 4.320.000 años.

En los mitos nórdicos, en el “Ragnarok”, se pronostica la hora fatal de los dioses, y cuando este fin de ciclo llegue, del salón de los guerreros de Odín, saldrán 800 divinidades por cada una de sus 540 puertas. 800 x 540 = 432.000.

 

Abraham, el amigo de Dios

Abraham nace en Susa o Babilonia, durante el reinado de Nimrod, 1081 años después del diluvio, que ocurrió 2242 años después de la caída, y para darle la bienvenida acude el ángel Gairiel.

El día del nacimiento de Abraham, Nimrod sueña que las ilusiones se van a desvanecer y que los ídolos que adora caerán. A la mañana siguiente les comunica el sueño a sus sacerdotes, que no saben interpretarlo. En el sueño también ve una estrella que eclipsa la luz del sol y la luna, y los sacerdotes le advierten contra un niño que va a nacer y acabará con la fe que él representa. Entonces ordena detener a todas las embarazadas, pero la madre de Abraham se mantiene tan delgada durante todo el embarazo que nadie se da cuenta de su estado.

Cuando llega la hora del parto se va una cueva apartada y el ángel Gabriel la asiste en el alumbramiento. Abraham permanece en la cueva quince meses, y su madre le visita cada tanto para alimentarlo, aunque él no necesita comida, porque Dios hace que surja agua de la punta de uno de sus dedos, leche de otro, miel de un tercero y jugo de dátiles del cuarto.

Cuando Abraham sale por primera vez de la cueva ve una estrella y, sorprendido por su belleza, dice «Este es mi Dios, que me ha provisto de comida y bebida en la cueva. Pero según fue apareciendo la luna en todo su esplendor, se corrigió, «no era Dios; adoraré a la luna», pero cuando llegó la mañana y apareció el sol, lo reconoció como la verdadera divinidad, hasta que despareció en el horizonte.

Finalmente, cuando apareció su madre le preguntó, «¿quién es mi creador?», y ella replicó, «soy yo».

«¿Y quién es está por encima de ti?»

«Tu padre», contestó.

«¿Y quién es su dios?»

«¡Nimrod!»

«¿Y quién le creó a él?»

A lo que replicó golpeándole y mandándole a callar asustada.

Aser, el padre de Abraham era un artesano que fabricaba estatuas de ídolos, y enviaba a Abraham a venderlos. Un día un anciano se acercó a comprar uno, y Abraham le preguntó cuál era su edad. «Creo que unos sesenta años», le contestó, a lo que Abraham repuso, «¡y un hombre de sesenta años adora una pieza que solo ha llevado un día fabricar!»

Después de algunos episodios de la misma índole, por fin un día se dirigió al templo y destruyó dos veces setenta ídolos, por lo que desde entonces se le llamó Jalil Alá, el amigo de dios.

Fue detenido y llevado ante Nimrod, que le dijo «¡adora al fuego!». Abraham contestó «mejor al agua, que puede apagarlo».

«Bien, al agua pues».

«Mejor a las nubes que la traen».

«Bien, a las nubes».

«Mejor al viento que las dispersa».

«Bien, al viento».

«Mejor al hombre, que resiste al viento».

«Entonces eres condenado a morir en el fuego, al que yo adoro, por blasfemo».

Se creó una gigantesca pila de leña durante todo un mes. Apilar la madera fue el único trabajo de adoración que se permitió al pueblo durante ese tiempo. Cuando se encendió la hoguera el fuego se veía a un día de distancia. Entonces Nimrod le preguntó a Abraham «¿quién es tu dios?», a lo que contestó, «aquel que tiene poder sobre la vida». Entonces, Abraham, hizo que le trajeran un gallo blanco, un cuervo negro, una paloma verde, y un pavo real moteado. Los partió en miles de pedazos, y los lanzo a los cuatro vientos reteniendo solo las cabezas en sus manos. Después de una oración, llamó a cada pájaro por su nombre y todas las pequeñas piezas volaron hasta las cabezas combinándose hasta rehacerse, y emprender el vuelo.

Finalmente fue arrojado a la hoguera. El ángel Gabriel le rogó a Dios que le permitiera ayudarle, pero este le repuso que era a Él a quien Abraham había pedido auxilio, y que sería Él quien actuaría, e hizo que el fuego se mantuviera frio durante los siete días que permaneció ardiendo.

Radha, la hija de Nimrod, declaró entonces que se convertiría a la fe de Abraham, por lo que fue torturada cruelmente, aunque pudo por fin reunirse con Abraham fuera de Babilonia.

Fueron muchos más los episodios importantes en la vida de Abraham que relata la tradición, hasta el episodio del sacrificio de su hijo, ya en su vejez. Los musulmanes le hacen participar en momentos fundamentales de su religión, como la aparición de la piedra negra en la Kaaba, y las siete vueltas que dan los peregrinos desde el monte Susa a Marwa, en la Meca. Los judíos, por su parte, le proponen como auténtico artífice de la sabiduría esotérica de su tradición.

Para los judíos y cristianos el hijo que estuvo cerca de ser sacrificado fue Isaac, hijo de Sara, pero para los eruditos musulmanes fue Ismael, hijo de Agar, nacido en Canaán, y de quienes se consideran descendientes, ya que él era el hijo primogénito, y por tanto el que Dios le ordenó sacrificar. En cualquier caso, Abraham intentaba comprender el mandato de Dios, y seguirlo era primordial, pero, afortunadamente, el sacrificio humano no estaba en consonancia con dicho mandato, aunque a la inmolación, durante toda la historia, en diferentes culturas, se le ha otorgado un poder enorme. En la religión cristiana, Dios sacrifica a su hijo como fórmula para redimir a la humanidad, y quizás por ello resaltan este episodio sobe otros.

Finalmente es posible que la obediencia sí fuera una característica definitoria de Abraham, pero no como aceptación pasiva de la voluntad de otro, sino como la búsqueda profunda de soluciones a las cuestiones fundamentales sobre el sentido, y el compromiso inquebrantable con las respuestas obtenidas. La obediencia a lo que tienen sentido.

 

El enmascaramiento del Ser.

El Ser es único, es todo lo existente, por lo que todo está conectado. Y, sin embargo, se presenta de manera diversa, en entes finitos y particulares.

El Ser consigue esta instanciación en la realidad por medio de la materia, la energía, la forma y la mente.

Si sublimamos la materia hasta su sustancia primordial, retiramos la diversidad, logramos su misma esencia, tocamos el Ser.

Si concentramos y potenciamos la energía hasta regresar a la unidad, tocamos el Ser.

Si aprehendemos el efecto de la forma, hasta alcanzar la forma pura, indiferenciada, tocamos el Ser.

Si conseguimos la plena consciencia de que materia, energía y forma son mentales, tocamos el Ser.

Porque el Ser sigue estando tras cada una de sus propiedades, como la luz sigue estando en cada color.

Las formas de develar el ser serán incontables, pues dependen del ingenio. Pero no es casual ni aleatorio que se hayan planteado estos cuatro caminos, que corresponden a los de su sustanciación.

 

Bibliografía fundamental

Solo reseñamos algunos trabajos que han sido fundamentales.

  • El cuerpo y el mundo, de Guadalupe González Diéguez, Tesis doctoral, 2016. Universidad Complutense de Madrid.
  • Lenguaje y experiencia en la mística judía. Memoria para optar al grado de doctor de María Rosario de Paz Blanco. 2008, Universidad Complutense de Madrid
  • La república o el estado, Platón. Edición de Miguel Candel, Colección Austral, 1941.
  • La fuente de la vida, Shelomó ibn Gabirol. Biblioteca Nueva Sefarad, Volumen X. Riopiedras ediciones, 1987.
  • El universo de la Kabbalah, Z’ev ben Shimón Halevi. Editorial Pax México, 2003.
  • Libros y conferencias de Gurdjieff y otros autores de su escuela.

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