Paraapraaveshikaa

por | 15 agosto, 2020

El trabajo de sensibilización sobre la energía psicofísica, más allá de otras posibles consecuencias, hace manifiesta la activación necesaria de los diferentes centros energéticos para articular las respuestas a las percepciones. Visto de otra forma, ofrece una vía de experimentación de la relación entre la energía y los procesos psicológicos.

El shivaismo cuenta con una larga tradición de trabajo con estos elementos. Si bien la forma de trabajo es cercana a la empleada por los filósofos naturales occidentales, el manejo de conceptos psicológicos es más avanzado. Recordemos que esta forma de estudio del hombre y del mundo ha sido la que ha imperado hasta hace relativamente poco tiempo. Incluso Newton se consideraba un filósofo natural, ya que el concepto de científico es bastante posterior a él.

El shivaismo se origina en el pueblo tamil, al sur de la India y Sri Lanka, si bien se extendió por todo el sub continente, y en el caso del Paraapraaveshika, el autor, Ksemaraaja, discípulo de Abhinavagupta, está adscrito al Shivaismo Advaita de Cachemira, sobre el que escribió varios textos en sánscrito. Vivió de finales del siglo X a principios del XI.

Son muchos los puntos a reseñar en el texto, pero hay dos que nos interesan especialmente:

  • Es por medio de la energía que se realiza la percepción del mundo. Sin su existencia no habría percepción.
  • Es por medio de esta misma energía que se pueden experimentar los procesos internos, y modificar los estados de conciencia.

Por nuestra parte, hemos intentando dejar el mínimo de anotaciones, para favorecer la fluidez de lectura, y solo hemos incluido, en cursiva, aquellas que hemos creído indispensables para facilitar la comprensión.

En este sentido hay que añadir que los treinta y seis envoltorios de Shiva o tattvas, de los que habla más adelante, parece que se relacionan con el alfabeto sánscrito. Esta correlación de un concepto con cada letra, es lo que utiliza, aparentemente, para componer mantras, jugando con letras/conceptos. De otra forma, el sentido sería oscuro.

Si bien hemos realizado muchas modificaciones, a partir de la revisión del texto original en sánscrito, y de la comparación con otros textos del hinduismo y el shivaismo, el texto está basado en la traducción del sánscrito al español firmada por Gabriel Pradipaka, que se puede encontrar en: https://purnaarshavidya.blogspot.com.es/2014/10/parapraveshika-kshemaraja.html.

También hemos añadido unas notas al final referentes a la relación ente yoga y acción.[1]

 

Paraapraaveshikaa

(Que Penetra en el Shakti Supremo)

Alabamos el corazón de Shiva, el Supremo Señor, conocido como el que vibra y destella, que aparece en la forma de Shakti supremo, esencia del universo y trascendente a este.

La esencia del Señor Supremo es ciertamente Shiva, y Shakti, la naturaleza esencial de Shiva. A Shakti se le llama Vimarsha (Poder de la Conciencia de Sí mismo) como manifestación, de quien despliega y disuelve al universo, brilla como “el Yo esencial”.

Si careciera del Poder de la Conciencia de Sí, no tendría potencia ni movimiento.

Además, el mismo Poder de la Conciencia de Sí es proclamado en las Escrituras Reveladas por medio de palabras: Cít o Conciencia; Caitanya o Conciencia en total Libertad para hacer y conocer todo; Paraavaak o Habla Suprema que es pronunciada desde Su propio Rása o Esencia de sabor; Svaatantrya o Libertad Absoluta; la Principal Supremacía del Ser Supremo; Kartritva o el Estado de Ser un Hacedor; Sphurattaa o Destellante Conciencia; Saara o Esencia; Hrídaya o Corazón; Spanda o Vibración; etc.

Por esto mismo, Shiva, el Señor Supremo, cuya auténtica esencia es “el Yo esencial”, y cuya naturaleza es Él mismo, vibra y brilla mediante la Señora Suprema, Shakti, que toma forma en el mundo comenzando con Shiva y terminado en tierra.

En verdad, el estado de ser hacedor de este mundo, no es un estado inerte. Incluso la manifestación del mundo, verdaderamente se hace perceptible a causa de Shakti. El mundo no es diferente del Gran Señor, el Hacedor, cuya esencia es Shiva. Si fuera distinto, al quedar privado de Luz, nada ocurriría a causa de la falta de unión a la Luz. Y su naturaleza consiste en Luz, que pertenece al Afortunado, nunca es obstruida en este mundo. Tras haberse establecido a partir de su acto de dar Luz, este mundo se vuelve perceptible, ya que es su aliento de vida, ¿cómo se podría ocultar? Y si fuera obstruida, ¿cómo podría existir? Así pues, aunque el conocimiento correcto prueba o anula Su existencia, Su verdadero ser aparece en la forma del Experimentador, que prueba o anula basándose en la rigurosa indagación. ¿Qué conocimiento correcto hay con respecto a su verdadero ser? Así pues, el Verdadero Ser, toma Realidad en los que infieren, ¿qué conocimiento correcto hay con respecto a su Naturaleza Esencial? Así, al aparecer en el que indaga, el mismo estado de Luz del Gran Señor, queda probado mediante la percepción directa de todos.

Más aún, el medio de probar Su existencia, por descansar en Él, se convierte en un medio de adquirir conocimiento correcto. ¿De qué sirve un medio de probar miserable, que aparece como totalmente nuevo con respecto a tener todos los conocimientos obtenidos ya, cuya única forma es el Conocedor, que está siempre presente y sobrepasa a lo que es conocible como cuerpo, energía, color azul, placer y otros, que dependen de ese conocimiento correcto?

De esta forma el Supremo Shiva, es la esencia de la capacidad de captar mentalmente la perfecta conciencia del Yo, que consta de una multitud de sonidos, es la manifestación universal, compuesta de treinta y seis envolturas.

Y estas son las treinta y seis (tattvas) envolturas:

Shiva, Shakti, Sadaashiva, Iishvará, Shuddhavidyaa; Maayaa, Kalaa, Vidyaa, Raaga, Kaalá, Niyati; Púrusa, Prakriti, Buddhi, Ahankaara, Mánas, Shrótra, Tvák, Cáksus, Jihvaa, Ghraana, Vaak, Paaní, Paada, Paayú, Upástha, Shábda, Sparshá, Ruupá, Rása, Gandhá, Aakaashá, Vaayú, Váhni, Salilá, Bhuumi

  • Shiva, Shakti; Shiva es el Señor, el dios principal del Shivaismo (en el hinduismo es uno de los tres Trimurti, la trinidad junto a Brahma y Visnú). Shakti es su Poder, de carácter femenino. Todo está hecho de ella.
  • categorías de Shiva: Sadaashiva (siempre auspicioso), Iishvará (Señor supremo), Shuddhavidyaa (la experiencia de equilibrio entre los dos estados precedentes);
  • Maayaa, establece las diferencias entre envolturas, y comprende las cinco siguientes: Kalaa (capacidad de acción), Vidyaa (capacidad de conocimiento), Raaga (capacidad de discernir objetos), Kaalá (capacidad de concentración) y Niyati (capacidad de imaginación), que funcionando en su grado más positivo son: Kalaa (omnipotencia), Vidyaa (omnisciencia), Raaga (plenitud), Kaalá (eternidad) y Niyati (omnipresencia), y en su grado más negativo son: Kalaa (limitada capacidad de acción), Vidyaa (limitado conocimiento), Raaga (apego a objetos), Kaalá (inconsistencia), Niyati (constreñimiento);
  • Púrusa (es el núcleo interno de cualquier experimentador), Prakriti es el elemento necesario de equilibrio de las tres Gunas: Sattvá (luz, armonía), Rájas (pasión, movimiento) y Támas (inercia, oscuridad), son las cualidades de las que está compuesto el universo;
  • órgano psíquico: Buddhi-intelecto, Ahankaara-ego, Mánas-mente;
  • los cinco poderes de percepción: Shrótra-oído, Tvák-tacto, Cáksus-vista, Jihvaa-gusto, Ghraana-olfato;
  • los cinco poderes de acción: Vaak-hablar, Paaní-agarrar, Paada-locomoción, Paayú-excretar, Upástha-sexo y tranquilidad;
  • los cinco elementos sutiles: Shábda-formas, Sparshá-sonidos, Ruupá-texturas, Rása-sabores, Gandhá-olores;
  • los cinco elementos burdos: Aakaashá-éter, Vaayú-aire, Váhni-fuego, Salilá-agua, Bhuumi-tierra

Y ahora, las características de estos envoltorios:

Entre las categorías con que se denomina a Shiva, una es verdaderamente el Shiva Supremo, cuya forma es la naturaleza esencial del único Perfecto Bienaventurado que consiste en Voluntad, Conocimiento y Acción.

La primera Vibración del Señor Supremo que desea manifestar al mundo es la Voluntad, la categoría llamada Shakti, porque es ininterrumpida y sin obstrucción.

La categoría Sadaashiva es la forma que permanece cuando este mundo, que es siempre como un brote, es ocultado por la conciencia del Yo, por el propio Ser.

La categoría Iishvará es lo que permanece cuando el mundo que ha brotado es dado la vuelta por la Conciencia del Yo.

Cuando hay unidad entre la conciencia del Yo y el mundo, es Shuddhavidyaa.

Maayaa proporciona las diferencias con respecto a las propias naturalezas esenciales de las categorías, desde Kalaa (7) hasta Bhuumi (la última).

Sin embargo, cuando el Señor Supremo, tomando su naturaleza esencial a través de la Más Elevada Señora, Shakti, asume la condición de experimentador, entonces Él es llamado Púrusa (12).

Él mismo, encadenado por las acciones y engañado por Maayaa (6), se convierte en un alma que ha de transmigrar. Aun cuando no es distinto del Señor Supremo, su engaño no es del Señor Supremo, como en un acto de magia, debido a la confusión producida por voluntad del mago. Él es el liberado, el Mismo Shiva Supremo quien sin duda tiene Supremacía dada a conocer por el Conocimiento Puro, una compacta masa de Conciencia. Sus Shaktis son omnipotencia, omnisciencia, plenitud, eternidad y omnipresencia, cuando no están contraídas. Al aceptar la contracción, toman las formas de Kalaa, Vidyaa, Raaga, Kaalá y Niyati. De estas cinco envolturas, la que se llama Kalaa es la causa de la limitada capacidad de acción. Vidyaa, la razón del limitado conocimiento. Raaga, el intenso apego a objetos. Kaalá, sin duda, una sucesión de estados que van y vienen, y son diferentes. Niyati, la causa de restricciones, “debo hacer esto, no debo hacer aquello”. Se dice que se denominan envolturas porque ocultan su Naturaleza Esencial.

Prakriti (13) es la causa primera de las envolturas que comienzan con Mahát (intelecto, Buddhi, 14) y terminan en Prithivii (tierra, último), es un estado de equilibrio entre Sattvá (luz, armonía), Rájas (pasión, movimiento) y Támas (inercia, oscuridad). Su esencia es estar unidas.

Buddhi (intelecto, 14) es lo que determina y sustenta los reflejos brillantes como los pensamientos. Se conoce con el nombre de Ahankaara (ego, 15) y expresa concepciones como “Esto es mío, esto no es mío”. Mánas (mente, 16)) expresa conceptos. Esta tríada constituye el órgano psíquico.

Los cinco Poderes de Percepción son: el oído, el tacto, la vista, el gusto y el olfato. Denotan percepción de objetos consistentes en sonido, tacto, forma, sabor y olor, respectivamente.

Los cinco Poderes de Acción que han sido enumerados en detalle son: poder del habla, poder de agarrar, poder locomotor, poder excretorio y poder de la actividad sexual y la tranquilidad. Denotan actividad caracterizada por los actos de hablar, agarrar, moverse, evacuar y experimentar felicidad, respectivamente.

Los cinco Elementos Sutiles son: formas, sonidos, texturas, sabores y olores.

Los cinco Elementos Burdos: Éter que hace espacio, Aire que da vida, Fuego que quema y cocina, Agua que sacia y es fluida, Tierra que es el sostén.

Según el precepto de la sagrada tradición, este mundo está dentro de la Semilla del Corazón, es la Más Elevada Deidad Tutelar: “Así como un gran árbol yace potencialmente en la semilla de la higuera, así también este mundo, animado e inanimado, yace en la semilla del Corazón.” (Par?tri??ikh?, estrofa 24)

¿Y cómo es? Igual que las vasijas para el agua, platos, etc., son transformaciones de la arcilla, pero sólo la arcilla es la verdadera naturaleza; o, como en diferentes fluidos como el agua, y otros, donde solamente es constante la naturaleza de lo líquido; de igual manera, únicamente el Ser, que está siendo investigado, constituye la verdadera naturaleza de las categorías que empiezan con Prithivii o Tierra (36) y terminan en Maayaa (6). Incluso quitando el prefijo, se hace claro el significado examinado, quedando solo la letra “Sa” como simple naturaleza primaria. Las treinta y una envolturas están comprendidas en esta. Luego, Shuddhavidyaa (5), Iishvará (4) y Sadaashiva (3), cuya esencia es el Poder del Conocimiento, y también, el Poder de Acción, por sus características particulares entre Shaktis, residen dentro del Poder Supremo, que lleva a la letra “Au”.

Después de esto, aparece Visarjaniiya (es una manifestación de Shiva y Shakti al mismo tiempo), manifestándose tanto arriba como abajo. El supremo Shiva, quien consiste en el Gran Mantra (Ahám, Yo soy) y es esencia del universo y transciende a este, es la innata naturaleza de tal Semilla del Corazón puesto que Él es el lugar de reposo y surgimiento.

Quien en realidad conoce y penetra tal Semilla del Corazón, ciertamente es un liberado en vida, que continúa existiendo como un hombre ordinario mientras vive, iniciado en el más verdadero sentido de la palabra, cuando su cuerpo cae, se transforma en el adorable Shiva Supremo.

Rueda solar, Templo del Sol de la Devi, India, Konark.

Rueda solar, Templo del Sol de la Devi, India, Konark.

 

[1]

Notas sobre Yoga y Acción

Estas notas, por sus propias características, no incluyen las referencias a los diferentes autores sobre los cuales, con toda seguridad, se podrían trazar hasta su origen las ideas expuestas. En otros casos, la mención es directa.


[…] Así pues, tenemos los tres tipos de transferencias: transferir cargas entre imágenes, transferir climas a un objeto porque son demasiado difusos para conseguir asociarlos a una imagen, y transferencias exploratorias. Aparte de su función ‘terapéutica’ y de herramienta de autoconocimiento, desde el punto de vista de “entrenamiento” y superación de resistencias en los desplazamientos y transformaciones energéticas estaría todo.

Pero, creo que también hay un trabajo transferencial que no es de laboratorio, basado en la descarga de contenidos, no catártica sino permanente. En esta forma de “carga en negativo”, las imágenes van progresivamente ganando en vacío. Esto se produce por la comprensión de que muchos de los contenidos no tienen sentido, o su sentido no va en una dirección evolutiva, y por repetición de las acciones en las que nos deshacemos de la carga de esos contenidos.

Hay muchas referencias clásicas reconocibles que llaman a este tipo de trabajo interno que es realizado “afuera”, substanciándose en una actitud.

En el evangelio de Lucas: “Pero yo os digo a vosotros que me escucháis: amad a nuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian”, no solo hace una recomendación más o menos moral, sino que propone deshacerse del bando de lo mío, de lo que llena mi conciencia con lo que ha de ser o no, deshacerse de juzgar. Sigue más adelante con el famoso “Tratad a los hombres de la manera en que vosotros queréis ser tratados por ellos”.

En otro lado del mundo, y mucho antes, el budista Milarepa escribe:
“Dentro de la Ciudad Ilusoria de los Seis Planos del Mundo
El factor principal es el pecado y la oscuridad nacida de las malas obras;
El Ser sigue los dictados de sus gustos y de las repugnancias,
Y nunca halla el tiempo de conocer la Igualdad:
Huye, oh hijo mío, de los gustos y las repugnancias.

Si conocéis el vacío de todas las cosas, la Compasión
se producirá en vuestros corazones;
si perdéis toda diferencia entre vosotros y vuestros semejantes,
estaréis preparados para servir a otros;
Y cuando al servirlos tengáis éxito, entonces me habréis encontrado.
Y si me encontráis, habréis llegado al estado de Buddha.”

Y si esto es cierto, ¿no significa que mediante las acciones correctas vamos avanzando en la consecución del vacío, que vamos transfiriendo de forma empírica las cargas de los contenidos, e incluso a la pequeña distancia de una reflexión, de una comprensión, liberándonos de ellos?


 

Dame belleza en el interior del alma, y podrá el hombre en su interior y su exterior ser uno.

Platón, Fedro.

En el Bhagavad-Gita la liberación alcanzada a través de las acciones es el tema que sobrevuela por encima del resto. Es el gran libro del Yoga y el Samkhya en esta dupla típica de las dárshana o doctrinas del hinduismo, en la que el yoga aporta la técnica o método de trabajo y el Samkhya el cuerpo filosófico.

Sin embargo, podría decirse que a partir de este texto el yoga pasa a encarnar el concepto de técnica ascética para muy diferentes sistemas doctrinales y filosóficos. El Samkhya tampoco designa ya una filosofía atea concreta, sino al conocimiento metafísico en general.

Y al mismo tiempo, es el canto a la liberación mediante la acción.

Encontramos en el Bhagavad-Gita que el yoga, como técnica extática, proporciona una fuerza (yoga-balam) que permite “la fijación del espíritu”, pero la gran enseñanza de Krisna a Aryuna es que más allá de los momentos de concentración, en la vida diaria existe la alteración de la conciencia por los sentidos o la identificación con lo material, y que ya que estamos en situación de vivir, podemos elegir hacerlo sin renunciar a la liberación, para lo que convertiremos el yoga en la actividad de renunciamiento a los frutos de las propias acciones.

Esta es la recomendación de Krisna, pero, ¿cuál es nuestra propia experiencia sobre las acciones que no nos atan, que no comprometen nuestra integridad? ¿Podemos discernir cuáles son sus características? En ese ejercicio quizás descubramos por nosotros mismos una de las enseñanzas repetidas en tantas escuelas, y que va un paso más allá de la no identificación que propone el Bhagavad-Gita. Cada respuesta se da tanto hacia el exterior como hacia el interior de uno mismo, y ambas vertientes han de ser coherentes si esperamos esa integridad. En el para-mí entraremos en contradicción con el mundo, y en el actuar con olvido de uno mismo, nos traicionamos.

Por otra parte, las respuestas no son únicamente motrices, emotivas o intelectuales, sino que, aunque haya mayor predominancia de un elemento según el caso, la respuesta es conjunta y estructural, siendo así que al actuar, sentir y pensar en una misma dirección reforzamos esa coherencia interna. O, de otra forma, como Buda repite en el Dhammapada, pensar, decir y hacer lo mismo.

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