El Camino del Diamante

por | 31 octubre, 2016
Foto de un Dorje-Chang. Sacada en el British Museum.

Foto de un Dorje-Chang. Sacada en el British Museum.

Nombre en sánscrito es Vajra-Dhara, pero es más conocido por el que le da en tibetano el budismo tántrico, Dorje-Chang, “el Rayo de Diamante”. Es el rayo interior de la iluminación representado universalmente en dioses y héroes, desde las estelas asirias del dios Baal, hasta las estatuas mediterráneas del Zeus tronante.

Contrariamente a las descripciones, no es de diamante por su belleza o valor, sino en un sentido opuesto por su invisibilidad, ya que para verlo hay que apartar los sentidos. El viajero último lo encuentra cuando el camino lo lleva más allá de los espacios construidos, luego más allá de nombres y formas, y finalmente más allá de sí mismo.

Las notas han utilizado de guía principalmente los libros del Dalai Lama, del Lama Ole Nydahl y de Thich Nhat Hanh, y otros escritos de gran valor, pero de los que no recuerdo títulos ni autores.

Los Caminos

Buda, después de alcanzar la iluminación en Bodh Gaya, continua sentado debajo del árbol otras siete semanas, entre otras cosas, decidiendo si compartiría el conocimiento logrado con el resto de la humanidad. Afortunadamente concluye que lo hará. Entonces se dirige al Parque de los Venados, en una pequeña ciudad, Sernath, cerca de Benarés y da su primera explicación pública: “Las Cuatro Nobles Verdades”, que son, la vida condicionada es sufrimiento, existe una causa para ese sufrimiento, hay un fin para el sufrimiento, y hay un camino que lleva a ese fin.

Aquí habla del karma, o la ley de causa y efecto, siendo que la vida está condicionada por nuestras acciones, y estas acciones lo están por la vida no solo actual sino también pasada. El conocido término sánscrito de Samsara corresponde a la rueda condicionada de la vida, que en tibetano se llamará Khorva.

Estas primeras enseñanzas proporcionan una vía de liberación de esta vida condicionada y del sufrimiento, y su nombre en sánscrito es Hinayana, (Thegchung en tibetano), que significa “Camino Angosto”. Es el primero de los tres caminos.

Ocho años después, en la montaña Geier, cerca de Bodh Gaya, ante un grupo de discípulos abre el segundo camino, el Mahayana, (Thegchen en tibetano), “El Gran Camino”. Atendiendo a la ley de causa y efecto en nuestros pensamientos, expresiones y acciones, y comprendiendo la irrealidad del “yo” podemos liberaros, tal y como enseña el “Camino Angosto”, pero ahora irá más lejos y enseñará, no solo cómo conseguir la liberación, sino cómo alcanzar la iluminación. Bien porque estos discípulos han llegado más lejos, o bien porque Buda quiere dar una dimensión interpersonal a su doctrina, este camino no se conforma con la liberación de uno mismo, requiere la determinación de ayudar a otros, y por esto entran en juego dos conceptos fundamentales, la compasión y la sabiduría.

El tercero es el “Camino del Diamante”, (Dorje Thegpa, en tibetano, y Vajrayana en sánscrito), que comparte la meta de la iluminación, pero donde también se busca alcanzar el estado de Buda. En la misma zona del norte de la India, en Vaishali, el Buda recibía visitas de sus discípulos. Se dice que había ocasiones en que estos tenían una disposición particular, adecuada a experimentar al Buda como algo interno a ellos, como una meta para su mente, y no como a una persona o un dios, y en estos casos impartió las diferentes enseñanzas de este camino, que es complejo y sigue diversos métodos. Parten de trabajos preparatorios comunes (Ngondro en tibetano), pero después se abren en tres vías distintas, que más adelante en el tiempo, seguirán teniendo nuevos desarrollos.

Las Tres Vías del Camino del Diamante

“El Camino de la Confianza”, con el Gurú Yoga (Lami Nalyor en tibetano), es un método devocional, en el que se medita en el maestro, que ya alcanzó la iluminación. El efecto que se busca, de alguna manera recuerda al de los procedimientos de la “imitación de Heracles” de los órficos y la “imitación de Cristo” de algunos cristianos. Se dice que es el de la confianza o de la unificación porque demanda de una completa confianza en el maestro, y yo diría que también una confianza similar en las Budeidad inherente al propio estudiante.

“El Camino de los Medios” trabaja con la meditación en la energía interna (Yidam en tibetano). Se dice que el Buda transformó su cuerpo en energía y enseñó a sus discípulos la forma de retro-alimentarse de energía. También se dice que es la vía que exige mayor intensidad en el trabajo, pero que causa profundas transformaciones de forma más inmediata. En el Tíbet tuvo un gran desarrollo aunque algo diferente al de la India, (el canal de las chacras está en el centro y no sube por la columna, y hay diferencias de cinco a siete chacras, por ejemplo).

“El Camino de la Comprensión Profunda o Penetrante”, no requiere de tanta intensidad pero sí de más tiempo. Usando técnicas avanzadas de relajación, se alcanzan estados de concentración los cuales permiten ver con claridad, (Lhagtong, en tibetano, y Vipassana en sánscrito).

Estas tres vías llevan a la consecución del Gran Sello (Mahaudra), en donde ya no es necesario nada de lo anterior para tener estas experiencias de forma consciente. Por ejemplo se puede experimentar a voluntad el espacio vacío entre pensamientos, o tener comprensiones profundas sin necesidad de meditación.

Los Tres Pilares

Ya sea que nos encaminemos por el Camino Angosto, el Gran Camino, o el Camino del Diamante, toda construcción ha de realizarse sobre tres columnas, el Conocimiento, la Meditación y la Acción, que son tres planos del mismo acto.

El conocimiento y la visión son la base, ya que cada individuo debe entender a dónde se dirige. Además incluye el cuestionamiento como elemento ineludible. Para apreciar la importancia de esta actitud basta con repasar las últimas palabras del Buda: “No crean ahora mis palabras sólo porque un Buda se las ha dicho, sino que investiguen por ustedes mismos. Revisen si corresponden a las experiencias de ustedes, y sean su propia luz”. El lama Ole Bydahl dice del Buda: “Para él no hay ninguna religión que esté por encima de la verdad o de la humanidad”.

La meditación es el medio para convertir en experiencia la visión. Es el elemento central, y eso queda reflejado en la riqueza de técnicas desarrolladas.

La acción fija lo alcanzado, una doctrina en la práctica ha de convertirse en un acto moral y con significado, o en caso contrario, estaremos ante una evolución inestable e inmadura.

En el apartado de qué actos corresponden a cada momento, haremos solo algunas anotaciones con la esperanza de ayudar, pero no entraremos en explicaciones más extensas para no confundir, tratando temas que están lejos de nuestro conocimiento real.

1. Reconocer la ausencia de un yo – Causa y efecto.
Se aprende qué produce sufrimiento y como evitar asumirlo o producirlo

2. Experimentar la ausencia de un yo – Calmar la mente, tomar distancia
Prácticas de Shine (tibetano) o Shamata (sánscrito) para la calma mental, para crear un espacio entre el que experimenta y lo que acontece, y reconocer la inconstancia e irrealidad de lo experimentado.

3. Votos externos – Evitar comportamientos que producen sufrimiento
Evitar las diez acciones perjudiciales, de cuerpo: matar, robar y causar sufrimiento sexual, de lenguaje: mentir, calumniar, ofender y charla insensata, y de mente: la codicia, la malevolencia, y las visiones falsas.

4. Reconocer la cualidad similar a un sueño del mundo condicionado – Actitud de Bodhisattva
Se reconoce que se puede hacer poco por los demás mientras se esté confuso

5. Experimentar la vacuidad – Fortalecer la compasión
“Meditación del dar y recibir”. Ceremonias de Bodhicitta (Dalai Lama).

6. Las seis acciones liberadoras (Paramitas) – Evitar la ira
Paramitas: Generosidad, comportamiento significativo, paciencia, acción entusiasta, meditación, y sabiduría (dirección)

7. El Buda, espejo de la propia mente – Espacio = Gozo
Los cuatro estados búdicos: Estado de la Verdad (experiencia del espacio como sabiduría), Estado de Gozo (disfrute de las posibilidades de la mente), Estado de Emanación (amor activo), Estado Esencial (la mente se expresa de tres maneras pero es una)

8. Fusión con la iluminación – Darse cuenta
“El Camino de la Confianza” Maestro Kagyu, “El Camino de los Medios” Maestro Naropa, “El Camino de la Comprensión Profunda o Penetrante” Maestro Maitripa. – Meditación del Maestro, Tantra energético, iniciación Kalachacra, técnicas de concentración profunda y otros.

9. Mantener siempre al visión pura – Comportarse como un Buda

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